Cuando el próximo 4 de junio, en el Museo de Brooklyn, reciba el reconocimiento por parte del Council of Fashion Designers of America, la primera mujer de ascendencia africana en aparecer en la portada de “Vogue” París se sumará a una lista que ya incluye a figuras como David Bowie, Kate Moss y Lady Gaga.

Naomi Campbell

El 22 de mayo Naomi cumplirá 48 años. Lleva más de tres décadas en el mundo del modelaje.

Podría decirse que su primera aproximación al mundo del modelaje ocurrió cuando tenía entre doce y trece años, y su madre apareció en un desfile de moda. Al regresar a casa, en el pasillo, le enseñó cómo caminar por una pasarela, mientras, de fondo, sonaba una canción de Lionel Richie.

Tiempo después, a los quince años, Naomi Campbell fue “descubierta” en plena calle, en Londres. “Recuerdo ese día”, contó en el libro de Taschen que lleva su nombre. “Fue una cálida tarde de abril, yo estaba con tres amigos, después de clases; los tres en uniforme de colegio”. De pronto, una mujer se le acercó y le preguntó si alguna vez había pensado en modelar. Era Beth Boldt, la cabeza de la agencia Synchro. “Mi reacción inmediata fue de sorpresa y excitación”, relata Naomi. Cuando le contó a su madre, esta no se mostró muy a gusto con la idea. Había escuchado historias horribles sobre el provecho que sacaban de algunas chicas o de las grandes sumas de dinero que se pagaban por fotos que luego acababan en ninguna parte. Sin embargo, aceptó que Naomi incursionara en esa industria con la condición de que no descuidara sus estudios y terminara el colegio.

“Cuando comencé, no me programaban para algunos shows a causa del color de mi piel”, cuenta. “No dejé que eso me inquietara. Por ir a audiciones y performances desde una edad tan temprana, entendía lo que significaba ser negra. Debías poner un esfuerzo extra. Tenías que ser el doble de buena”, agrega. “Nunca usé eso como una excusa para hacerme la víctima. Es algo que me impulsa”, le dijo a “GQ” en marzo de este año. “Este año, si ves el mundo del modelaje, hay una persona de color en cada campaña. Eso es algo grande”.

Naomi salió por primera vez en la portada de “Vogue” en 1987, en la edición británica, retratada por Patrick Demarchelier. Tres meses después, logró algo aún más complicado: apareció en la portada de “Vogue” París. “Ya había hecho muchas fotos para la edición francesa y me habían dicho que la portada no era una posibilidad”, recuerda. “No me había dado cuenta de que nunca había salido una modelo negra en la portada”. Las fotos las hizo Demarchelier en un estudio neoyorquino, y aquella histórica edición de “Vogue” salió publicada en agosto de 1988. Después, en el número de setiembre de “Vogue” USA –el más importante del año–, fue la propia Anna Wintour quien la puso en la carátula, en el que, además, se trataba de su primer “September Issue” como editora en jefe.

Naomi Campbell

Con Donatella Versace, en Londres, en los Fashion Awards 2017.

Amores y regresos

A los veintidós años, Naomi ya había aparecido en la portada de múltiples ediciones de “Vogue”, había estelarizado algunos videoclips musicales, como el “Freedom! ’90”, de George Michael, junto con Linda Evangelista, Cindy Crawford y Christy Turlington, y había posado para el libro “Sex”, de Madonna, frente al lente de Steven Meisel.

Naomi Campbell

Con el entonces presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, en 1998. Mandela fue como un abuelo para la modelo.

Conforme su carrera siguió consolidándose, también se le fue vinculando con diversas parejas; entre ellas, Adam Clayton, de U2, Mike Tyson y Robert De Niro. En años más recientes, la relación que más le marcó fue la que tuvo entre 2008 y 2013 con el multimillonario ruso Vladislav Doronin (se dice que, desde mediados del año pasado, sale con el empresario Louis C. Camilleri).

Naomi Campbell

Con Madonna y el fotógrafo Steven Meisel en su veintiún cumpleaños, en 1991.

“Cuando el desastre golpea, conservo la calma”, dijo alguna vez, en referencia a sus reveses. “Pienso: ‘¿Cuál es la solución?’”. En este caso, luego de terminar la relación con el magnate ruso, fue reflotar su carrera como modelo, pese a superar los cuarenta años. Así, hizo un retorno triunfal en la pasarela de Milán, en su primer desfile para Versace en los últimos catorce años.

#HerbRittsDay @herbritts #gonebutnotforgotten #legend ❤️❤️❤️🙏🏾

A post shared by Naomi Campbell (@iamnaomicampbell) on

De armas tomar

Quienes la conocen y han seguido de cerca su trayectoria, saben muy bien que Naomi no es precisamente dócil. Al contrario, en reiteradas ocasiones ha hecho gala de su carácter difícil y de arrebatos temperamentales –probablemente potenciados por su supuesta afición a la cocaína y el alcohol–; muy al margen de su característica impuntualidad, que lleva a quienes trabajan con ella a esperarla dos o tres horas sin sorprenderse por sus tardanzas. En cierta forma, ya es un sello de la casa que, se dice, comparte con otra celebridad: Mariah Carey.

Happy St.Patrick’s Day ☘️☘️🍺😘🇮🇪💚💚 #irelandgirl

A post shared by Naomi Campbell (@iamnaomicampbell) on

Luego de varias denuncias caseras, su temperamento violento llegó a su punto máximo cuando, el 30 de marzo de 2006, en Nueva York, fue arrestada por, presuntamente, haber agredido a la mujer chilena que trabajaba en su casa con un teléfono celular revestido de joyas incrustadas. Como resultado de esa acción, la mujer acabó con la cabeza ensangrentada y una herida que necesito de varios puntos para cerrar.

Naomi Campbell

En el desfile de Victoria’s Secret de 2002 en Nueva York.

Tiempo después, en noviembre de ese mismo año, otra ex trabajadora de su hogar la denunció por daños y la acusó de ser una persona “violenta y superintolerante”. Finalmente, en enero de 2007, Naomi se declaró culpable de asalto imprudente en contra de su ama de llaves chilena y fue sentenciada a cinco días de servicio comunitario (y a asistir a un curso de manejo de la ira). Fue por ello que, en marzo de ese mismo año, se pudo ver a la supermodelo trapeando pisos en el Departamento de Sanidad de Nueva York.

Ya en 2010, su temperamento volvió a relucir cuando declaró ante el Tribunal Criminal Internacional en contra del ex presidente de Liberia Charles G. Taylor, quien, en la década de los noventa, le había regalado tres piedras preciosas (posiblemente, los llamados “diamantes de sangre”). “Cuando acostumbro ver diamantes, suelo verlos brillando y en una caja”, dijo, calificando los diamantes que había recibido del expresidente africano como “piedras de apariencia sucia”.