Abogado de profesión. Ex alcalde de Miraflores. El flamante burgomaestre de Lima Metropolitana es padre de tres hijos: María Lucía (veintiuno), Matías (diecinueve) y Martina (dieciséis). Lleva casi tres décadas casado con Cuty Montagne. Es hincha de Alianza Lima.

Por Mariano Olivera La Rosa

En una frase, ¿cómo imaginas la realidad política del Perú en 2021?

“El Perú es una doctrina y todos estamos llamados a seguir construyéndola”.

—¿Encuentras a alguien en quien podamos confiar al cien por ciento en la arena política?

No pongo las manos al fuego por nadie. Para mí hay que buscar hacer las cosas bien siempre, y no perder ese horizonte. Lamentablemente, hoy en día la política está muy mal vista y estoy convencido de que la única manera de revertir esa percepción es trabajando con integridad y con el corazón por nuestra ciudad y país.

Ilustración de Giannina Marcovich (@pintamelacancha)

—¿Con cuál político te irías de copas si tuvieras que elegir a alguno?

No soy una persona que “se va de copas”, pero en tales circunstancias creo que tendría que invitarme a mí mismo. Conversar introspectivamente me ayuda mucho a reflexionar sobre las cosas que hago, y eso me ayuda a mejorar.

—¿Qué es lo que más disfrutas de vivir en esta ciudad?

La diversidad que integra a la gente y en la que me imbuyo diariamente es el mayor baluarte que tiene nuestra Lima, siempre tan variada y heterogénea.

—¿Y lo que menos?

Lo que menos me gusta es la inseguridad ciudadana, el hecho de salir de nuestros hogares y no saber si volveremos es una realidad con la que tenemos que convivir a diario. Por eso, es uno de los problemas a resolver con el que me siento más comprometido.

Martina Muñoz, Cuty Montagne, Jorge Muñoz y Atenea, de cinco meses.

—¿Cuál dirías que es, o ha sido, tu mayor adicción?

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Debo reconocer mi debilidad por el café, los chocolates y los postres limeños.

—¿Qué es lo más maravilloso y lo más difícil que te ha tocado vivir?

Lo más maravilloso que me tocó vivir fue la gracia de ser padre. Creo que no hay mayor bendición que esa. Lo más difícil es la pérdida de un familiar cercano.

—¿Cuál es el logro del que te sientes más orgulloso?

De la oportunidad que me dan los ciudadanos de poder servirlos.

Junto a su hijo Matías, de diecinueve años. Ambos son hinchas de Alianza Lima.

—¿Qué recuerdo te ha marcado?

Ver por primera vez a la mujer con la que estoy casado.

¿Cuál es tu miedo más grande?

Sumirme en un letargo que me impida trabajar por los vecinos y no ser útil para ellos.

—Si, en lugar de epitafios, las tumbas mostraran un meme para representar a cada difunto, ¿cómo imaginas el tuyo?

Uno en el que el gringo Karl sea el protagonista (risas).

—Siguiendo con las preguntas tétricas, si murieras mañana, ¿qué harías hoy?

Sumirme en un profundo abrazo con mi familia. Es lo más importante que tengo.

—¿Cuál es tu característica más acentuada?

Dialogar y escuchar.

—¿Qué cambiarías de ti mismo?

Me siento conforme con lo que soy. Sin embargo, reconocer los defectos nos ayudan a mejorar. Soy un tanto impaciente.

La familia Muñoz Montagne en 2002.

—¿Qué habilidad que te falta te gustaría tener?

La de poder cantar entonado… Ja, ja.

—¿Un placer culposo?

La comida peruana.

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—¿Con qué serie de televisión te has enganchado últimamente?

Mi actual serie es la alcaldía de Lima. No te puedes imaginar lo fascinante que es.

Antes de llegar a la Alcaldía de Lima, Muñoz fue alcalde de Miraflores (2011-2018).

—¿Cómo recibiste 2019?

Feliz, al lado de mi familia.

—¿Cómo quisieras que te recordaran tras tu paso por la alcaldía de Lima?

Como un alcalde articulador, que ayudó a cimentar las bases para el cambio sustancial de una ciudad que ofrece una vida digna a sus habitantes.

—A los 56 años, ¿qué cambiarías si pudieras volver atrás?

Disfrutaría más la vida.