La recepción anual de Elephant Family, la única caridad inglesa que cuenta con dos patrones reales, Charles y Camilla, se ha convertido en unas de las fechas más importantes en el calendario social inglés. El fantástico evento es organizado por Alejandra de la Puente, la peruana que preside la fundación.

Por Isabel Miró Quesada, desde Londres

Alejandra empezó a trabajar con Mark Shand, fundador de Elephant Family y hermano de Camilla, en 2013, en Nueva York. “Mark era una mezcla entre Indiana Jones y James Bond de su generación, muy carismático, muy querido, muy ‘Studio 54’. Era de embarcarse en aventuras y descubrir los lugares más recónditos del mundo”, cuenta Alejandra.

“En un momento de su vida, decidió ir a la India a encontrarse a sí mismo y escribir un libro. Es ahí que se topó con un elefante que estaban utilizando para mendigar, y la escena lo desgarró. Compró al animal para llevarlo a un refugio y, viajando junto a él a través de la India, se dio cuenta de que el elefante asiático estaba absolutamente abandonado”, agrega. “Mediante National Geographic y documentales como los de David Attenborough, se ha generado conciencia del elefante africano, pero nunca se había tratado el fenómeno en esta otra parte del mundo”.

Desde ese momento en adelante, Shand “dedicó toda su energía, cuerpo y alma a la fundación. Sacó su libretita negra de contactos y empezó a recaudar dinero junto a su amigo, el maharajá de Jaipur. Murió el día después de haber recaudado el primer millón de dólares”, complementa Alejandra.

Las reconocidas diseñadoras de moda Emilia Wickstead y Sabine Getty asistieron a la gala.

De hecho, gracias a ella, la última entrevista que el hermano de Camilla Parker Bowles dio en su vida fue a COSAS, justamente con motivo de los primeros esfuerzos de la fundación por recaudar fondos.

El príncipe de Gales ha anunciado que, gracias al Animal Ball de 2016, aquel año se recaudaron 1,7 millones de libras esterlinas, con lo que esta gala se convirtió en el evento de conservacionismo más exitoso de Europa.

“El 90% del dinero recaudado se va a la India para mitigar el conflicto entre elefantes y humanos, que es muy distinto, por ejemplo, al tipo de fenómeno que ocurre en África, donde la cacería es el mayor peligro. En la India, la sobrepoblación de humanos ha generado que las ciudades se expandan a áreas usadas por elefantes, y también a vías que estos han utilizado durante cientos de años para desplazarse. Por eso, los elefantes destruyen los sembríos e incluso atacan a las personas, y, claro, los pobladores buscan defenderse. El resultado es que cada día mueren un humano y un elefante en la India”, explica Alejandra.

Charles Delevingne y su hija, la modelo británica Cara Delevingne, junto Mark Shand, creador de la fundación, en el Animal Ball 2013.

“Los fondos son destinados a recolocar a estas personas en áreas que no se crucen con el hábitat natural de los elefantes, y a construir colegios, postas y demás servicios que puedan requerir”.

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Es curioso que, a los 62 años, Mark haya muerto precisamente la noche en que se celebraba el primer millón recaudado por la fundación. Para quienes lo conocieron, fue una reconciliación entre los diversos aspectos de su vida. “Mark había vivido en una tribu con caníbales, había estado perdido en altamar. Me decía: ‘Encuentro paz en el Asia: es una mezcla de Oriente y Occidente’”, recuerda Alejandra. “Luego de su fallecimiento, su hermana Camilla y el príncipe de Gales, ambos declarados conservacionistas, asumieron la royal presidency a partir de entonces”.

Alejandra de la Puente, Ayesha Shand (hija de Mark), Paddy Tany y Lady Marina Windsor.

Los patrones reales, los jardines de Clarence House y el Perú

El príncipe Charles poda las flores de su jardín él mismo. La magnífica casa donde reside con Camilla, Clarence House, a pocos metros del Palacio de Buckingham, está rodeada de rosedales y árboles, algunos de los cuales él mismo ha plantado, solo o en compañía de amigos para conmemorar su visita, como ocurrió en el caso del dalái lama.

Fue en Clarence House donde se celebró la gala del Animal Ball. “Este año, la fundación y un artista se unieron para hacer unas esculturas de elefantes elaboradas con un tipo de madera de árboles que amenazan el hábitat de los elefantes. Cuando le propuse al príncipe de Gales y a Camilla exhibir las piezas a la entrada de la recepción, se pusieron muy serios: son muy celosos de su jardín. Ambas figuras reales están verdaderamente involucradas con la fundación y revisan todos los detalles”, nos cuenta Alejandra.

Como se sabe, el príncipe de Gales ha sido uno de los precursores en conservacionismo y en todo lo relacionado con comida orgánica. En 1990 fundó Duchy Originals, una empresa de alimentos orgánicos que hoy es líder en el mundo. Desde sus inicios, se dedicó a apoyar a los pequeños y medianos empresarios locales en Cornwall.

Camilla y Charles como hosts del Animal Ball. Elephant Family es la única iniciativa en el mundo abocada a mitigar la depredación del elefante indio.

Por eso no es de extrañar que el príncipe esté muy bien informado de lo que viene pasando en países como el nuestro en cuanto a la deforestación de la Amazonía y la amenaza a la flora y la fauna. “Me entusiasma mucho la idea de poder visitar un país tan majestuoso como el Perú, y de examinar de primera mano lo que ahí viene pasando”, me dice el príncipe Charles en uno de los salones del St. James’s Palace, el palacio que se encuentra junto a su casa donde, en unos minutos, dará unas palabras en pro de las iniciativas de conservación de Elephant Family.

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“Es muy compleja la situación, porque hay que tener en cuenta el lado social. Pero es urgente poder estar de acuerdo, entre los países que podemos ofrecer una colaboración, sobre la necesidad de trabajar para preservar el medio ambiente. Se me ocurren pocos parajes más espectaculares que los de la Amazonía peruana”, añade.

Recordemos que este encuentro sucedió pocos días después de aquel que sostuvieron el príncipe de Gales con Donald Trump, en el cual el tema principal en la agenda fue precisamente el medio ambiente, que el presidente estadounidense califica como “una fabricación”. El príncipe es mucho más cálido en persona de lo que parece ser en las fotos.

Su mirada es dulce, sonríe con facilidad y escucha con atención. Es, insospechadamente, de fácil trato. Camilla irradia la misma dulzura. “Siempre oímos tanto del Perú”, me dice ella. “Espero que pronto podamos ir. Esos parajes de las pampas, con las vicuñas, parecen de ensueño. Lamentablemente nuestras obligaciones aquí nos mantienen sumamente ocupados”.

Durante esta edición, los invitados vistieron prendas de las 26 casas de la moda más grandes del mundo, las cuales tuvieron una temática inspirada en los animales salvajes que se pueden encontrar en territorio británico.

Cuando habla de su hermano y de Elephant Family, la emoción de Camilla es palpable. “La de Mark fue una vida muy rica; es un privilegio para mí poder aportar a su legado. Por eso intento estar lo más involucrada posible con todos los aspectos de la fundación, como, por ejemplo, las colaboraciones que se dan entre artistas. Poder contar con el apoyo de artistas como Tracey Emin y de diseñadores como Vivienne Westwood es un lujo para cualquier esfuerzo de conservacionismo y algo que a nivel personal también agradezco. Tanto Charles como yo estamos encantados de tener a Alejandra a cargo de la fundación”.

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La fiesta empieza y los invitados, que nos hemos desplazado del palacio a Clarence House, todos con máscaras de animales, somos invitados a sentarnos. Hay artistas, productores de cine, académicos, hombres de negocios de todas partes del mundo… Está la expareja del rey emérito de España, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, y su hijo Alexander. Y también hay varias peruanas, como Alexandra Tavoulari, Mónica Gallese de Osma y, claro, Alejandra de la Puente, quien preside las celebraciones.

La gala de este año estuvo inspirada en el baile de máscaras Black and White Ball celebrado en 1966 en Nueva York, que tuvo como anfitrión al escritor estadounidense Truman Capote.

“La idea de esta gala es romper el molde. Mark Shand organizó la primera en 2013, también en Clarence House y precedida de una búsqueda de huevos diseñados por artistas como Jeff Koons y diseñadores de moda como las casas Dior, Burberry y Tom Ford”, nos cuenta Alejandra. Luego ella tomó la posta y ha organizado las galas, subastas y exposiciones relacionadas con la caridad desde entonces.

“En 2016, por ejemplo, lanzamos un formato de cenas en distintas locaciones icónicas de Londres, como el Ritz, y distintos salones de varias casas reales. Fueron cuarenta cenas en total, con máscaras donadas por cuarenta diseñadores. Mi intención es seguir colaborando con artistas y personalidades del mundo de la moda, y que sea el equivalente de la Met Gala en Europa. Contamos con el auspicio de las casas de moda más importantes del mundo, que diseñan las máscaras que los invitados luego compran para usar en la fiesta, como las antes mencionadas y Chloé, Missoni, Rick Owen, Temperley y Prada. Este año asistieron a la gala Vivienne Westwood, con quien tenemos una estrecha relación, y Charlotte Dellal y Margherita Missoni, quienes son parte del board of trustees, así como Tatiana Santo Domingo, Cara y Poppy Delevingne, Sabine Getty y Alexa Chung, y la artista Tracey Emin. Hay muchos factores que he unido para poder sacar adelante una producción de este calibre”.

Las peruanas Mónica Gallese de Osma, Alejandra de la Puente e Isabel Miró Quesada.

Este año se han utilizado todos los salones de la casa real, así como las terrazas con vista a una serie de jardines escalonados. Se aprecian fastuosas mesas de postres y barras decoradas con espléndidas flores; y, en el centro, un gran espacio de mármoles y adornos de bronce debajo de un enorme candelabro funge de pista de baile. Alejandra acompaña al príncipe de Gales a que salude a los invitados a través de los distintos ambientes. Nunca en la historia de la casa real británica una peruana ha tenido el privilegio de ser la responsable de acompañarlo en un acto oficial.

La noche se va encendiendo, recogen el último plato y la banda del músico inglés King Charles empieza a tocar y hace retumbar los lujosos interiores de Clarence House. Charles y Camilla desaparecen, visiblemente satisfechos, mientras el resto de los mortales se pone a bailar.

La diseñadora Vivienne Westwood y la duquesa Camilla.