Desde un severo dress code que le impide a la princesa Charlotte andar en pantalones hasta la importancia de que el príncipe George al cumplir los doce años se transporte en un vehículo distinto al de su padre, estas son algunas de las normas más curiosas que siguen los pequeños integrantes de la realeza.

1. Prohibido los apodos

Se desconoce cuán restrictiva es esta norma en la intimida de la familia real, pero cuando se encuentran en público, incluso los más pequeños del clan Windsor, deben ser llamados por su nombre completo. 

2. Estricto código de vestimenta

A diferencia de otros niños, quienes sí pueden llevar camiseta de superhéroes o estampados de princesas Disney, el protocolo real en materia de vestuario es muy riguroso. Los niños deben llevar shorts hasta que cumplan ocho años —salvo ocasiones especiales, como la boda de la princesa Eugenie— mientras que las niñas deben lucir vestidos y abrigos. 

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La princesa Charlotte y el príncipe George en la boda real de la princesa Eugenie.

3. La comida culmina cuando lo dispone la reina

Una norma muy conocida al interior de la realeza británica. Cuando la familia real se sienta a comer debe seguir el ejemplo de la monarca. Si ella termina de comer, todos los demás dejan sus cubiertos y se les retira la vajilla, sin importar si acabaron o no sus alimentos.

4. No pueden tomarse selfies

Quizá esto les afecte cuando lleguen a la adolescencia, cuando sus amigos compartan sus primeros autorretratos y a ellos no se les permita emularlos. La prohibición indica que no pueden tomárselos ni a solas, ni con otra persona, menos aún otro miembro de la realeza.

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5. Deben aceptar los regalos y agradecer

Son tan famosos como las celebridades, pero a diferencia de ellos no pueden permitirse un mal día y rechazar a sus seguidores. Los miembros de la realeza deben aceptar los gestos de cariño y los obsequios con una gran sonrisa.

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La princesa Charlotte recibiendo un obsequio del público tras la misa de Navidad celebrada en Sandringham este año.

6. Deben aprender otros idiomas

De la realeza se espera que cada uno de sus integrantes sepa comunicarse en otras lenguas. Por eso, desde muy pequeños cumplen esta norma. A decir vedad, los príncipes George y Charlotte —de seis y cuatro años respectivamente— ya empezaron sus clases de español. El español de los duques de Cambridge ya se sabe los números. 

7. Los herederos no pueden viajar juntos

Esta es una de las reglas más extrañas pero de suma importancia. Por el momento, los duques de Cambridge han viajado con sus padres a todos los destinos fijados, porque son muy pequeños. No obstante, cuando el príncipe George cumpla los doce años, no volverá a viajar en el mismo vehículo que su padre, el príncipe William. ¿La explicación? En caso de que ocurra un accidente o atentado con consecuencias mortales, no se vea afectada la línea de sucesión.

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El príncipe William junto a su primogénito, en el primer día de clases del pequeño.

8. No pueden jugar monopolio

Según Danielle Gittleman, escritora y experta en temas de la realeza, los Windsor no pueden participar de este juego de mesa debido a que provoca muchas discusiones. La máxima de la familia real británica es evitar los conflictos a toda costa. 

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9. Deben mostrar un buen comportamiento

Un niño nacido en el seno de la realeza británica no puede hacer una pataleta en privado y mucho menos en público. Tampoco deben poner los codos en la mesa, hablar con la boca llena o hacer gestos graciosos. Desde muy pequeños se les educa en ese sentido. Aunque no siempre es posible controlar su espontaneidad…

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La princesa Charlotte en la boda de Meghan Markle y el príncipe Harry, en mayo de 2018.

10. Todas las bodas tienen una fiesta para niños

Es tradición que todos los enlaces reales ofrezcan una pequeña celebración en paralelo para todos los niños invitados. De esa manera, todos los futuros herederos de la realeza europea establecen lazos desde muy temprana edad. 

 

Fotos: @littlecambridges, @royalchildren