Conversamos con la argentina Miss Bolivia antes de su participación en el festival Selvámonos-Parada Lima, que marcará su debut absoluto en los escenarios peruanos tras más de once años de trayectoria. La cita es el sábado 6 de abril en el centro de convenciones Festiva, del Cercado de Lima.

Por Raúl Cachay A.

La principal atracción del festival Selvámonos-Parada Lima, que se realizará este sábado 6 de abril en el Centro de Convenciones Festiva, es también una de las portavoces más enérgicas, pero al mismo tiempo expansivas e ingeniosas, que ha encontrado el movimiento feminista y por la igualdad de derechos en Argentina, su país de origen.

Miss Bolivia, a quien podríamos clasificar como una artista de hip hop pero que explora en su música un generoso espectro de géneros y estilos, como la cumbia (villera, por supuesto) o el reggaetón, llegará por primera vez al Perú en medio de una coyuntura en la que la violencia contra la mujer, cuyos índices en nuestro país cada día son más alarmantes, ha empezado a hacerse visible también en la escena musical, luego de que el cantante de la banda La Nueva Invasión (que, por cierto, fue oportunamente retirada del cartel del mismo Selvámonos Parada-Lima por los organizadores del festival), Luis Antonio Farromeque, fuera revelado como un agresor por su expareja y otras mujeres.

Conversamos con Miss Bolivia (su nombre real es Paz Ferreyra) días antes de que se hiciese pública la denuncia en contra del líder de una banda con la que, de otra manera, habría compartido escenario este sábado, pero aun así fue inevitable hablar con ella sobre la violencia machista y otros temas afines, tratándose además de la autora de “Paren de matarnos”, una canción que bien podría ser el himno no declarado del colectivo Ni Una Menos en la región. Su video, en el que participan artistas argentinas de distintos ámbitos y generaciones, es también un emblema del movimiento feminista en su país.

“Estoy súper contenta y entusiasmada, porque el proyecto de Miss Bolivia tiene ya once años y esta será por fin mi primera vez en el Perú. Para mí, esto es una bendición”, asegura desde su casa en Buenos Aires la intérprete de “Tomate el palo”.

¿Has podido contactarte con las organizaciones feministas en el Perú?

No directamente con organizaciones peruanas, pero sí con hermanas peruanas que militan en el movimiento aquí en Argentina y con grupos de migrantes. Pero estaría buenísimo que pudiera conocer y contactar a las organizaciones en Perú. Para mí, el movimiento tiene que ser regional y tiene que activarse en todos los puntos del globo, para que sea una red de empoderamiento y de cuidado que cubra cada vez a más gente.

¿Cuál es la historia detrás de la canción “Paren de matarnos”?

Durante un tiempo largo, “Paren de matarnos” fue un poema, no tenía música, porque me costaba mucho encontrar el estilo que pudiera funcionar para darle asidero musical a esas palabras. El texto es el relato de un feminicidio en primera persona, desde el punto de vista de la víctima, y con toda la crudeza que algo así se merece. Al principio me costó mucho, porque me preguntaba ¿quién soy para hacer el relato de un feminicidio en primera persona? Pero con el tiempo me fui dando cuenta de que cada vez que matan a una, en realidad nos matan a todas. Por eso me sentí habilitada para poner este relato sobre la mesa. Cuando hice mi último disco (“Pantera”, 2017), decidí convertir el poema en canción. Creo que tiene un estilo que está entre el punk y el rap. Luego ya la canción tomó vuelo propio. Mucha gente se apropió de ella e hizo sus versiones. Todo eso me llena de orgullo. Una vez que la parí, ya dejó de pertenecerme. Ahora es de la gente.

¿Y cómo lograste juntar a tantas figuras para el video de la canción?

Fue el primer video en el que decidí no aparecer tanto y diluir, tanto mi imagen como mi voz, en los rostros de otras mujeres y disidentes. Las personas a las que convoqué son todas muy importantes para la lucha en Argentina. Y la mitad del video se grabó con celulares. Hice un protocolo de encuadre y grabación para que la obra tuviera un poco de homogeneidad y no fuera tan difícil de editar, y bueno, felizmente todas cumplieron.

En los últimos meses, las denuncias de violencia de género se han multiplicado en la escena musical de tu país. Desde integrantes de bandas de rock independiente, como El Otro Yo, hasta músicos de trayectoria, como Fidel Nadal o Ciro Pertusi, las acusaciones no paran… ¿Existe en Argentina una organización que agrupe a las mujeres involucradas en la escena musical como la que unió a las actrices el año pasado?

Existen muchos colectivos de músicas en Argentina. La organización es siempre una herramienta muy importante a la hora de generar visibilidad y presencia social. Pero en este momento creo que lo más importante es que estamos juntas en estas organizaciones no solo por el escrache, sino para hacer acciones concretas, como por ejemplo la sanción de la ley de cupo femenino y disidente en los escenarios argentinos. Estamos exigiendo una presencia de un 30 % de artistas femeninas, disidentes o bandas mixtas, en las programaciones de las grillas de los festivales. El proyecto de ley ya fue presentado. Estamos trabajando con objetivos concretos.

¿Cuáles dirías que fueron tus grandes referentes al momento de iniciarte en la música?

Uy, es un abanico muy polifacético y ecléctico, por suerte. Siempre escuché folklore, rock, rap, reggae… En Argentina, Actitud María Marta fue muy inspirador al principio. También Mini Maura que, si bien es de Puerto Rico, se desarrolló como artista en Argentina. Liliana Herrero, Mercedes Sosa, Sandra Mihanovich, Fabiana Cantilo, Hilda Lizarazu, Viuda e Hijas de Roque Enroll… Y también puedo mencionarte a Chavela Vargas, Violeta Parra, Lauryn Hill, Erykah Badu, Mala Rodríguez… Siempre fui muy promiscua musicalmente.