Después de un prolongado receso, vuelve Mayta en una nueva ubicación, con el sabor de siempre.

Por Javier Masías

A veces las pausas son necesarias. El silencio es el entorno perfecto para pulir ideas, refinar conceptos y repensar estrategias. La nueva experiencia que propone el restaurante Mayta, de Jaime Pesaque, es mucho más informal y descontracturada, signada especialmente por un nuevo espacio, más cómodo, amplio y mejor organizado que el anterior.

Jaime Pesaque durante la obra, ajustando los últimos detalles.

Debido al nuevo escenario, el servicio está más ordenado y fluido, las mesas son más cómodas y, gracias a esos aires nuevos de permanente terraza –se siente la presencia de las plantas que cuelgan desde el techo–, se tiene la sensación de que siempre es verano en este lugar: la luz atraviesa el ambiente sin subirle la temperatura, haciendo que, de día, se sienta el sol como un bonito ingrediente adicional, y por la noche, se genera una atmósfera de tropical distensión.

Cebiche amazónico

La barra presenta coctelería con una buena cantidad de referencias desarrolladas alrededor de bases nacionales –no solo pisco: gin, vodka, cañazo, sidra–, y los complementa con una nutrida lista de brebajes elaborados a base de whisky, ron y otras gracias del resto del mundo. En cuanto a la comida ocurre algo similar: los platos de influjo peruano coexisten con una que otra propuesta de aires cosmopolitas y con ideas que sintetizan el recorrido de Jaime por las cocinas del mundo.

Tostón hojaldrado

Así, al lado de la icónica sartén de pato –confit y magret sobre arroz verde con foie y huevo del mismo animal–, hay un tiradito con micuit de foie gras rallado y leche de tigre de chirimoya, y unas lentejas con pulpo y sesos con chalaquita; al lado del cebiche con plátano y el lomo saltado con langosta, un arroz meloso con caldo de ramen, panceta, navajas y huevo a baja temperatura.

 

El resultado es divertido, indulgente y reconfortante, y al mismo tiempo asume ciertos riesgos en la combinación de sabores y texturas, muchas veces infrecuentes y hasta polarizados. Con este esperado retorno, Pesaque empieza a consolidarse como un componente crucial de uno de los principales polos gastronómicos de Lima, al situarse en la avenida La Mar, listo para desarrollar en este nuevo escenario su talento con mayor profundidad. Alas y buen viento. 

Mayta ha recreado un ambiente casual utilizando materiales en su estado natural.

Mayta
La Mar 1285, Miraflores
Teléfono 422-6708
De lunes a sábado, almuerzo y cena. Domingo, solo almuerzo.
Reservas: 937220734
E-mail: [email protected]